enero 24, 2011

Él, mi peor debilidad

Bajé de prisa las escaleras, abrí la puerta y ahí estaba él recargado en el carro sonriéndome, se acercó, tomó mi mano, me besó la mejilla, me miró a los ojos y me abrazó, me apretó fuerte contra su cuerpo, no dijo nada yo sabía que no iba a hacerlo, permanecimos así por un rato, yo sollozando y él apretándome tan fuerte como podía… nos sentamos sobre un muro bajo la luna llena y un cielo estrellado, iba preparado con algo de alcohol, era algo que él hacía tiempo quería hacer pero las circunstancias no nos habían dado la oportunidad, hablamos de cualquier cosa guardando la distancia, de pronto se me acercó lenta muy lentamente mirándome a los ojos, yo me quedé inmóvil, sus labios tocaron suavemente los míos como si tuviera miedo de romperlos en el beso más tierno que entre él y yo ha nacido… el reloj siguió avanzando y yo disfruté cada minuto que lo tuve ahí, pero sabía el motivo por el que había llegado así y no pude quedarme callada, le dije que me había sentido triste con él porque no estuvo en el momento preciso en el que lo necesité, sabía que no iba a sentarse enseguida de mi aquel día pero yo necesitaba saber que de algún modo estaba, durante un mes de silencio me hizo sentir que no le importaba, que había mentido; había pensado que si un día lo volvía a ver iba a patearlo, lo único que respondió fue que podía hacerlo, pero me tenia abrazada contra la pared, ¿cómo podía patearlo así?, para ese entonces estaba demasiado mareada no sé si era el licor o su presencia, me besó tan dulcemente, me apretó fuerte de nueva cuenta en un abrazo que parecía no acabar y no pude hacer otra cosa más que llorar… A veces hace cosas raras que no entiendo. Tomó mi cara entre sus manos levantándola hacia él, secó mis lagrimas y me miró fijamente a los ojos de una forma, que habría pagado por saber que cruzaba por su mente en ese instante, rozó mi nariz con la suya, besó mi frente y me abrazó de nueva cuenta, sólo dijo que le importo aunque yo lo dude, que hay muchas formas de querer y él me quiere… supongo que no es del todo mentira si apareció así, sabiendo como siempre lo que necesito, sin necesidad de yo decir una palabra, con un solo gesto él tiene esa habilidad de componer mi mundo.

5 comentarios:

  1. Ufff, sigues muy pillada por el. Un besazo.

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  2. tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno tierno

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  3. Ufff qué intensidad!!!
    Un besote y mis caricias

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  4. Juan, tú crees?

    Menage, innolvidable.

    Caricias, qué puedo decir?

    Mar Dulce, bienvenida!

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