
Estrellada noche de primavera, bajo la luz de la luna y el aire fresco que se dejaba sentir, lucía más atractivo que la vez anterior, el camino transcurrió sin ningún tipo de contacto, una platica amena y alguna sutil insinuación… abrió la puerta de la habitación, reguló las luces a manera que apenas nos iluminaran, comenzó a sonar la música que eligió especialmente para mi… dispuesto a cumplir todos los caprichos que se me pudieran ocurrir durante la noche, después de todo era mi festejo de cumpleaños, en mi no cumpleaños… Sentados en el sofá fueron pocos los minutos que pasaron hasta el p
rimer beso en medio de una conversación de no sé que… su lengua se perdió en mi boca y yo me perdí en sus besos, sus manos recorrían mis piernas mientras me ponía entre las suyas desabotonando su camisa, me levanto del suelo y me abracé a su cintura sin que nuestros labios se despegaran, me recostó suavemente sobre la cama y comenzó a desnudarme empezando por mis pies; después de sacar mis zapatillas los recorrió dulcemente, era tan agradable sentir su lengua humedeciéndolos a su paso provocando un ligero cosquilleo que subía lentamente por mi cuerpo… rondó por mis piernas en el ascenso… saltó directo a mi boca, besó mis senos y bajó por mi vientre humedeciéndolo con su lengua, pequeños arqueos involuntarios reflejaban
las sensaciones que me estaba provocando, bajo despacio, muy despacio recorriéndome con su lengua de arriba abajo descifrando mis secretos, mis gemidos no pudieron esperar un segundo más derritiéndome ante las caricias de su boca y la complicidad de sus dedos… me giré colocándome entre sus piernas, le besé los labios y recorrí su cuerpo alternando las caricias, de mis senos, mis manos y mi boca, bajando lentamente por su torso pequeñas mordidas en sus pecho, en sus costados, en su ingle, le provocaban un sobresalto, mi cabello cayó so
bre su vientre mientras mi lengua se paseaba por sus muslos y su vientre, su cadera se movía buscando mis labios, mi mirada lasciva veía sus ojos cerrarse y sentía su respiración cada vez más agitada, hasta que la humedad de mis labios lo sorprendió y lo enredé con mi lengua, apretaba mis manos y su boca se entreabría en un intento por tener un respiro… se acomodó entre mis piernas y poco a poco los dos cuerpos se convirtieron en uno solo, movimientos rápidos y certeros llenando mis deseo
s… de pronto todo a mi alrededor desapareció… me besó la frente y sentí la suavidad de sus manos en mi espalda, besos lentos bajando por mi cuello, saboreando cada pedacito… Ahorcadas sobre él sentí como entre el dolor y placer invadía hasta lo mas profundo de mis entrañas… y aún le quedaban horas a la noche…


